CÓMO ESTAR RADIANTE TRAS UNA MALA NOCHE

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El estrés, las preocupaciones, hacen que el riesgo de insomnio aumente.

Así que… ¿Has pasado una mala noche? ¿Te acabas de mirar al espejo y te has quedado horrorizada? Si no has dormido bien y te levantas con mala cara, hoy, no te preocupes!! Para todo hay una solución…

Lo primero: date una ducha fría. Esfuérzate un poquito, quítate el repelús (sobre todo si estamos en invierno) y haz de tripas corazón. El agua fría reactivará tu circulación sanguínea, tonificará tu piel y estimulará tu sistema inmunológico. Así que vale la pena vencer tu miedo inicial al chorro de agua helada porque en pocos minutos te va a poner en “on”. Ya estás lista para la siguiente fase.

¿Y cuál es la siguiente fase? Ineludiblemente, atacar la señal más visible de tu mala noche: las temibles y odiosas ojeras. Acción 1: mete dos cucharillas de café en el congelador. Acción 2: colócate sobre los ojos dos rodajas de pepino. Acción 3: coge las cucharillas, que estarán ya bien frías, y póntelas sobre las ojeras durante quince segundos (si está muy frío puedes ponerte en la piel una gasita). Repite esta última operación un mínimos de cinco veces, hasta que la hinchazón remita, de esta forma favorecemos el drenaje.

Bien, ya con las ojeras reducidas a su mínima expresión, pasamos a reactivar tu mirada. Sin duda, son tus ojos los que más se resienten de una noche de poco dormir, así que debes concentrarte por devolverle la vida a esa mirada tuya que tanto dice de ti. Una mirada potente, de ojos grandes y expresivos, hará imperceptible cualquier rastro o señal de la mala noche pasada.

Empieza perfilándote las cejas, delineando bien su forma arqueada; nunca olvides que las cejas son las que dan carácter a tu rostro. Después, aplícate la máscara de pestañas desde la raíz a la punta; mínimo dos capas y mejor negra, para maximizar su efecto. Continúa con la sombra de ojos, imprescindible y superefectiva. A continuación, el delineador: usa uno fino; si, además, te maquillas las líneas de agua de los ojos con color blanco, tu mirada se ampliará como por arte de magia. Por último, el milagroso iluminador, que nunca puede faltar en tu set de maquillaje: utiliza un lápiz blanco o plateado en el lagrimal para darle un toque de luz a tu mirada.

¡Problema resuelto! Ya puedes salir de casa y acudir a esa reunión de trabajo, a esa cita tan importante o a ese evento donde debes lucir perfecta, sin ningún temor: nadie se dará cuenta de que apenas has pegado ojo; ¡ni falta que hace!

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